
PURGATORIO
Es la doctrina de la Iglesia que afirma que, tras la muerte, los que mueren en gracia pero todavía no están perfectamente purificados, experimentan una purificación final para alcanzar la santidad necesaria para entrar en la visión beatífica de Dios.
Es una verdad de fe que nos llena de esperanza: las almas allí están seguras de su salvación eterna.
LA IGLESIA Y EL PURGATORIO
Magisterio y tradición

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Juan Pablo II describió el purgatorio como “el proceso de purificación para los que mueren en el amor de Dios pero que no están completamente impregnados de ese amor".
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Los Concilios de Florencia y Trento definieron doctrinalmente el purgatorio, apoyándose en la tradición y en la Escritura que habla de “fuego purificador”.
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La Dirección sobre Piedad Popular señala que la práctica de la oración por los difuntos y la ofrenda de indulgencias se basa en esta doctrina.

Purgatorio:
esperanza, santidad
y comunión.
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ESPERANZA para los difuntos: Si un ser querido murió en gracia de Dios, aunque imperfecto, está en camino seguro hacia el Cielo. Tus oraciones, sacrificios y las Misas que ofrezcas por él pueden ayudarle realmente.
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Un llamado a la SANTIDAD: El Purgatorio nos invita a vivir en gracia y a purificarnos desde ahora con la confesión, la penitencia y el amor, para encontrarnos más limpios con Dios.
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La fuerza de la COMUNIÓN: Somos una familia en la fe: los vivos podemos ayudar a los difuntos, y ellos interceden por nosotros. Esta unión es expresión del amor de Dios que traspasa la muerte.


