ORACIONES RECOMENDADAS
Aprobadas por la tradición de la Iglesia, orientadas a la intercesión por las Almas del Purgatorio y al crecimiento en la vida espiritual.
(Lucas 18:1‑8 – Jesús subraya la necesidad de orar sin desanimarse: “¿No hará Dios justicia a sus escogidos que claman a él día y noche?”)

Oración de
Santa Gertrudis la Grande
"Padre Eterno, yo te ofrezco la Preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy a través del mundo, por todas las Benditas Almas del Purgatorio, por los pecadores de todo el mundo, por los pecadores en la Iglesia Universal, por aquellos en mi propio hogar y dentro de mi familia. Amén".
Contexto de la oración
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Origen: Esta oración fue revelada por Jesús a Santa Gertrudis, quien la rezó para liberar almas del Purgatorio.
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Promesa Divina: Se dice que el Señor le prometió a Santa Gertrudis que cada vez que rezara esta oración, mil almas serían liberadas del Purgatorio.
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Finalidad: El propósito de esta oración es interceder por las almas que se encuentran en el Purgatorio, pidiendo su descanso eterno y la luz perpetua.
Voto Heroico o de Caridad
Es ofrecer a las Almas del Purgatorio los sufragios que podríamos aplicar a nosotros mismos, confiando a la Virgen la distribución de esos méritos según la Voluntad de Dios.
No es un voto obligatorio ni pecado no hacerlo, sino un acto libre y generoso de caridad.
Podemos seguir orando por nuestras propias intenciones, familiares o necesidades, pero el fruto reparador de nuestras obras queda “ofrecido” para ayudar a las Almas del Purgatorio.
Este voto está aprobado у agraciado con muchas indulgencias por los Sumos Pontífices Benedicto XIII, Pío VI, y Pío XII.
Primeramente, los sacerdotes que lo hacen gozan del indulto de altar privilegiado personal en todos los días del año.
En segundo lugar, todos los fieles que hagan este voto ganarán indulgencia plenaria aplicable solamente por las Almas del Purgatorio, con las siguientes condiciones:
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1: Siempre que reciban la Sagrada Comunión, con tal que visiten una Iglesia u oratorio público, rogando por la intención del Sumo Pontífice.
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2: Todos los lunes del año, oyendo misa en sufragio de las Almas del Purgatorio, y haciendo lo antes indicado.
En tercer lugar, todas las indulgencias que se ganen son en favor de las Almas del Purgatorio.


Coronilla de la
"Divina Misericordia"
Santa Faustina Kowalska fue una monja polaca a quien Jesús reveló la devoción a la Divina Misericordia y la Coronilla a la Divina Misericordia, una oración que se reza en un rosario común para implorar la infinita misericordia de Dios. Jesús prometió gracias extraordinarias, protección en la hora de la muerte y salvación para el pecador más empedernido que rece esta Coronilla.
Nuestro Señor le dijo a Sor Faustina, (1905 - 1938): “Recitarás esta Corona en las cuentas del Rosario de la siguiente manera:
Primeramente, dirás un Padre Nuestro, un Ave María, y un Credo. Entonces, en las cuentas donde se reza el Padre Nuestro di estas palabras:
“Padre Eterno, yo Os ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Vuestro Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados, y los pecados del mundo entero.”
En las cuentas del Ave María, di las siguientes palabras:
“Por su Dolorosa Pasión, ten piedad de nosotros y del mundo entero.”
Al concluir, repite las siguientes palabras 3 veces:
“¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal! Ten piedad de nosotros y del mundo entero.
© 1987 Marian Fathers of the Immaculate Conception. Used with permission. For more information on the message of Divine Mercy, see the : Marians’ free Divine Mercy app
Las Indulgencias
Son una gracia extraordinaria que la Iglesia, mediante el poder de las llaves que Cristo confirió a Pedro, dispensa del castigo temporal que aún pesa sobre el alma después de que el pecado ha sido perdonado en la culpa. No eliminan la culpa ni el pecado mismo, pues esa remisión se logra en los sacramentos del Bautismo y de la Penitencia; lo que la indulgencia alivia es la pena temporal que la justicia divina exige para la purificación del pecador, ya sea en esta vida o en el Purgatorio.
NATURALEZA Y FUNDAMENTO TEOLÓGICO
El Tesoro de la Iglesia, que es Cristo mismo y los méritos de los santos, constituye la base material de las indulgencias. Cuando la Iglesia “dispensa” este tesoro, está intercediendo ante el Padre para que, a través de los méritos de Cristo y de los santos, se reduzca o anule la pena temporal. Esta acción no es un “intercambio” de bienes materiales, sino la aplicación del poder de redención que la Iglesia posee como ministro del Cuerpo Místico de Cristo.
DIFERENCIA ENTRE INDULGENCIAS Y SACRAMENTOS
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Sacramentos (Bautismo, Penitencia) eliminan la culpa y la pena eterna.
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Indulgencias actúan después de que la culpa ha sido perdonada, atacando la pena temporal que aún resta. Por eso, la indulgencia presupone la recepción válida del sacramento de la Penitencia y la contrición sincera.
TIPOS DE INDULGENCIAS
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PLENARIA:
Remite toda la pena temporal. Requiere, además de la obra indulgente, cuatro condiciones: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y desapego completo del pecado, incluso del venial.
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PARCIAL:
Remite una parte de la pena temporal; no exige todas las condiciones de la plenaria, pero sí una disposición interior adecuada.
CONDICIONES Y DISPOSICIONES
Para obtener una indulgencia, el fiel debe estar dúctilmente dispuesto, es decir, actuar con fe y amor a Dios, y cumplir con los actos prescritos (oración, peregrinación, obras de caridad, etc.). La Iglesia no otorga indulgencias como recompensa automática, no es un “atajo” para evitar la conversión; al contrario, complementa la vida de santidad al incentivar actos de piedad, penitencia y caridad que transforman el corazón del creyente.
HISTORIA
A lo largo de la historia, la práctica de las indulgencias sufrió malos usos (venta ilícita, promesas de “liberación total” sin requisitos), lo que llevó a la Iglesia a reformar su normativa, especialmente con la Indulgentiarum Doctrina de San Pablo VI y los posteriores documentos papales que reafirman su validez y condenan los abusos.
CÓMO VIVIR LA INDULGENCIA HOY?
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Confesarse regularmente y recibir la Comunión.
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Orar por las intenciones del Papa (por ejemplo, la paz mundial).
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Practicar la obra indulgente (p. ej., visitar una iglesia, rezar el Rosario, obras de caridad).
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Cultivar el desapego del pecado, pidiendo al Espíritu Santo la gracia de la verdadera conversión.
¿CÓMO INFLUYEN LAS INDULGENCIAS EN LA DOCTRINA DEL PURGATORIO ?
El purgatorio es como una limpieza que el alma necesita después de la muerte para poder entrar al cielo totalmente pura. Aunque Dios perdona los pecados en la confesión, a veces quedan consecuencias que todavía deben ser purificadas.
Las indulgencias son un regalo de la Iglesia que, con la ayuda de Jesús y de los santos, quitan parte o toda esa purificación pendiente. Se pueden ofrecer por uno mismo o por un difunto.

